Roma tiene muchísimos museos, y en ellos se alojan multitud de obras de arte de gran valor. También algunas iglesias y plazas las albergan. Algunas de ellas son bastante conocidas, como el discobolo o el hermafrodita del Museo Nazionale Romano, la loba capitolina o la gran estatua de Marco Aurelio en los capitolinos, o los frescos de Raffaelo y Michel’Angelo en los museos Vaticanos, por nombrar sólo algunos de ellos. Sin duda constituyen toda una lección de historia del arte y algunos de ellos impresionan solo comtemplarlos. Además de ver estas obras conocidas, he tenido la oportunidad de conocer muchas otras que son tanto o más valorosas que estas. A continuación os presento algunas de las que más me han gustado.
El hermafrodita durmiente - Museo Nazionale Romano – Palazzo Massimo alle Terme. Delicada figura femenina con atributos masculinos, nacida de la unión entre Hermes y Afrodita (de aquí su nombre). Es copia de un original griego.
Gran estatua de bronze de Marco Aurelio sobre su caballo, de las pocas estatutas de bronze que se conservan aún enteras. La foto no puede reprducir la impresión que da estar delante de ella. Museos Capitolinos.
Lo sé, es conocidísimo, pero debo reconocer que fue de las obras que más me emocionó tener delante de mis ojos. La escuela de Atenas, de Raffaelo. Impresionante e imponente fresco que se encuentra en la Stanza della Segnatura pertenecientes a las Stanze di Raffaelo de los Museos Vaticanos. En el se representan diversos filósofos griegos como Platón (en el centro), Aristóteles a su lado, Pitágoras o Heráclito. Destaca además la representación de elementos arquitectónicos, dando una real sensación de profundidad y volumen.
El descendimiento, de Caravaggio. Pongo este como representación de todas las pinturas de este pintor que vi en diversas pinacotecas. Este pintor del Seicento, del cual sólo conocía algunas referencias, me fascinó por su realismo y la magia de sus juegos de luces. Pinacoteca de los Museos Vaticanos.
¿A que os entran ganas de ir a Roma? Falta un post para acabar ya de convenceros.



